Captura por voz
Hablas y ya está. Se transcribe, se fecha y se guarda sin que tengas que clasificar nada.
La respuesta, casi siempre, es ninguno. Un vídeo guarda el momento —el cumpleaños, los primeros pasos, las primeras palabras—, pero no guarda una voz a la que preguntar: nadie vuelve a un vídeo a consultarle nada, y la manera de hablar de un niño de dos años no vuelve, igual que no vuelve la de tu madre. pibiMemo existe para arreglar eso mientras todavía se puede: sesiones cortas, grabadas con su voz de siempre, guardadas con su fecha y su duración para quien venga detrás.
pibiMemo, muy pronto en App Store Próximamente
Plano generado para esta página. No es una captura del producto.
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Si te sale un número distinto de cero, guárdalo hoy en dos sitios. Si te sale cero, ya sabes para qué es esto.
Cuando muere alguien de tu familia, el notario reparte lo que se puede contar. Nadie reparte lo otro: por qué vendió cuando vendió, qué le dijo a su hermano el último año, cómo hacía la fabada, qué pensaba realmente del dinero a los treinta y qué a los setenta.
Eso no está en ningún cajón. Está en conversaciones que se tuvieron de pasada y en decisiones que solo esa persona sabía justificar. Se va entero, y se va en silencio, normalmente sin que nadie se dé cuenta hasta que hace falta.
Las fotos aguantan. Los vídeos aguantan. Lo que no aguanta es poder preguntar.
Quien se registra, elige y paga puede ser otro: el hijo, la hija, el sobrino. Quien graba sólo tiene que hablar, que es lo que lleva haciendo toda la vida.
Eliges a quién y qué le vas a preguntar
Empiezas por las preguntas que ya vienen hechas o escribes las tuyas. Le llegan de una en una y sin prisa: si un día no le apetece contestar, no pasa nada.
Contesta hablando, un minuto
Desde Telegram o grabando en la web, con el mismo móvil que ya usa. Ni aplicación que instalar, ni contraseña que recordar, ni nada que clasificar después.
Tú lo escuchas ese mismo día
Su voz, con la fecha y la duración puestas, y la transcripción al lado para poder buscar dentro. Se va acumulando solo, y el archivo entero se descarga cuando quieras.
Esto es lo que hace el producto, sin adornos. Elige una pregunta y mira la respuesta: sale de lo que Carmen grabó, no de lo que un modelo sepa del mundo. Y prueba la que no puede contestar, que es la que mejor lo enseña.
Carmen es un archivo de ejemplo, escrito para esta página. No es una persona real y no vamos a fingir que lo sea: un producto que vende procedencia no puede empezar mintiendo sobre la suya.
Es la primera pregunta que hace casi todo el mundo, y es razonable. La diferencia entre un recuerdo y una impostura está en si el sistema finge ser la persona o cita a la persona.
pibiMemo contesta con tu archivo. El acompañante busca entre tus notas, ve de cuáles sale lo que responde y con qué fecha se dijo. No es alguien fingiendo estar vivo: es un archivo contestando con lo que hay dentro.
Quien prefiera un duelo sin archivo tiene todo el derecho. Por eso nada se abre solo, y nada se abre sin que una persona viva lo haya decidido antes.
No hay un formulario de doscientas preguntas ni una tarde de domingo grabando tu vida entera. Hay sesiones cortas en los ratos muertos: el coche, la cola del médico, la sobremesa.
Cada sesión entra como material crudo y fechado, y no se toca nunca más. Esa parte funciona hoy: se busca, y el acompañante contesta con ella diciendo de qué nota sale cada cosa. Destilar encima un perfil —cómo hablas, qué valoras, cómo decides— está en la hoja de ruta.
Lo crudo es la prueba, y es lo que se construye primero a propósito. Una lectura destilada encima puede ser injusta; la prueba de debajo es lo que permite contradecirla.
Desplázate: el tejido avanza contigo. Cada punto es una sesión; las líneas son lo que el sistema encuentra en común entre ellas.
pibiMemo no es solo el avatar del final. Es la cadena entera que hace que ese avatar valga algo: cómo entra el material, cómo se protege, cómo se ordena y quién puede abrirlo.
Hablas y ya está. Se transcribe, se fecha y se guarda sin que tengas que clasificar nada.
Sesiones cortas, muchas veces. El perfil mejora con el uso, no con una grabación heroica.
Cómo hablas, de qué te ríes, qué te indigna. Un modelado de varias dimensiones, revisable por ti.
No qué elegiste, sino con qué criterio. Es lo único de todo esto que de verdad se hereda.
Lo marcado como reservado no se entrega ni al modelo: la bóveda queda fuera de la búsqueda, del acompañante y de las exportaciones.
Cada nota puede decir a quién va dirigida y qué relación tiene contigo. El árbol genealógico compartido está en la hoja de ruta.
Dónde está cada cosa y por qué se decidió así. El seguro contra el «nadie sabía que existía».
El final de la cadena. Se activa cuando tú digas y responde solo con lo que hay archivado.
Un archivo que devuelve el «qué» es un buscador con acento. Lo que sirve de verdad es el «porqué»: en qué orden miró las cosas, qué descontó, qué pesó más. Recorre una decisión y léela por dentro.
Un sistema que promedia lo que dijiste hace cuatro años con lo que dices hoy no te conserva: te aplana hasta dejar a alguien que nunca existió. pibiMemo guarda las dos versiones y las fecha.
«El dinero es libertad. El que diga lo contrario es que lo tiene.»
Sesión de voz, 6 min 20 s. Archivada sin editar.
«El dinero es tiempo, y compré mucho menos del que podía haber comprado.»
Sesión de voz, 3 min 04 s. Archivada sin editar.
Cuando alguien pregunte por el dinero, el archivo devuelve las dos y dice cuándo dijo cada una. La frase que zanja el asunto —«Las dos cosas las dije de verdad. No las promedies.»— es de ella, no nuestra.
Spot generado íntegramente para esta página con Seedance 2. Los intérpretes no son personas reales y la escena no es una captura del producto.
No es una lista de funciones. Son las tres decisiones que hacen que esto sea distinto de lo que ya puedes comprar hoy en cualquier parte.
Lo habitual en esto es cobrarte y mandarte un libro doce meses después. Aquí la primera sesión queda guardada, fechada y transcrita en cuanto cuelga. No compras un proyecto de un año: te llevas algo esta tarde.
El texto es el índice: buscas una palabra que dijo y aparece su grabación. También se lee, cuando no es momento de escuchar. Pero lo que se archiva es el audio, sin editar — dentro de veinte años el texto no te va a emocionar; su manera de decirlo, sí.
El archivo se exporta completo cuando quieras: los audios, los documentos y los textos, en ficheros corrientes que se abren sin este servicio delante. No es un resumen de tu archivo, es tu archivo.
Un archivo que sirve para algo es un archivo que sabe demasiado. Esa es la parte que hay que mirar de frente antes de grabar la primera sesión, no después.
Por eso lo que se puede marcar como reservado no se le entrega al modelo, no aparece en ninguna búsqueda y no sale de la infraestructura. Se puede leer, exportar y borrar; lo único que no se puede es mandarlo fuera.
Y por eso la lista de lo que sí cruza el borde es corta, está escrita y se puede auditar.
No tiene que aclararse con nada nuevo. Le llega un mensaje y contesta con un audio, igual que te contesta a ti. Todo lo demás lo llevas tú desde tu cuenta.
Lo que marques como reservado no se le entrega al modelo, no aparece en ninguna búsqueda y no sale de la infraestructura. Lo demás sí pasa por nuestros modelos para transcribirlo y ordenarlo, y la lista de lo que cruza el borde está escrita y se puede auditar. Preferimos contarlo a que lo descubras.
Te llevas el archivo entero cuando quieras, en ficheros corrientes que se abren sin nosotros delante. Es la única promesa de esta página que nos obliga a nosotros y no a ti.
Te das de baja en la misma página en la que te diste de alta, sin sesión, sin llamar a nadie y sin explicar por qué. Darse de baja cuesta exactamente lo mismo que darse de alta.
La primera sesión dura cuatro minutos y ya deja archivado algo que hoy no existe en ninguna parte. Escríbenos y abrimos tu archivo, con acompañamiento directo del equipo.