El código no llega
Tarda menos de un minuto y caduca a los cinco. Mira el correo no deseado antes de pedir otro: pedir uno nuevo invalida el anterior, y quien pide tres seguidos acaba probando el que ya no vale.
Esta página es para quien ya tiene un archivo abierto en pibiMemo o está a punto de tenerlo. No hay formularios ni tickets: hay una dirección de correo y una persona detrás.
Te la abres tú: pones tu correo en el alta y recibes un enlace para confirmarlo. Desde ahí ya tienes archivo. También puede abrírtela quien ya tiene el suyo —una familia, una organización— invitándote por correo; si esperabas esa invitación y no te ha llegado, quien te invitó puede volver a mandarla.
Te das de alta, o te invitan
Si te das de alta, te llega un correo con un enlace para confirmar la dirección. Si te invitan, el enlace es de un solo uso y vale siete días; si caduca se pide otro y no se pierde nada.
Eliges cómo entrar, y puedes cambiarlo
Puedes ponerle una contraseña a tu cuenta o pedir que te manden un código de seis dígitos al correo cada vez. Tú eliges, y se cambia de idea cuando quieras. Si tu teléfono lo admite, también puedes entrar con la huella o la cara —una passkey— y no escribir nada.
Y ya estás dentro
La misma cuenta vale en el navegador y en la aplicación de iPhone. Puedes añadir un segundo factor cuando quieras; si lo activas, guarda los códigos de respaldo que te da.
Cuatro cosas explican casi todas las llamadas. Si la tuya no está aquí, salta al final y escríbenos: se contesta igual.
Tarda menos de un minuto y caduca a los cinco. Mira el correo no deseado antes de pedir otro: pedir uno nuevo invalida el anterior, y quien pide tres seguidos acaba probando el que ya no vale.
Si tenías segundo factor, entra con uno de los códigos de respaldo que guardaste al activarlo. Si no los tienes, escríbenos desde el correo de tu cuenta y te devolvemos el acceso comprobando antes que eres tú.
Es la dirección con la que te diste de alta, o aquella en la que recibiste la invitación. Si el archivo es de tu familia, quien lo tiene puede mirarlo en un momento; si no, dinos tu nombre y lo buscamos.
Para tener archivo propio no hace falta que nadie te dé de alta: te das tú. Lo que no hacemos es meter a nadie en el archivo de otro por nuestra cuenta — eso lo decide quien lo tiene contratado. Si esperas entrar en el de alguien, escríbele a esa persona; si no sabes quién es, escríbenos y lo averiguamos.
Escribe a soporte@pibico.es, en castellano o en inglés. Cuenta qué pasó y desde dónde —aplicación de iPhone o navegador—: eso ahorra media conversación y un día de ida y vuelta.
La aplicación de iPhone es un cliente del archivo: sirve para grabar, consultar y ordenar, y lo que grabas en ella está en el navegador al momento. En la de iPhone puedes además suscribirte, y lo contratado ahí vale igual en el navegador.
Si la aplicación no te deja entrar pero el navegador sí, dínoslo con la versión que pone en Ajustes: casi siempre es una sesión vieja que se arregla saliendo y volviendo a entrar.
Qué se guarda, qué sale del archivo y qué derechos tienes está escrito, y sin letra pequeña, en los documentos de abajo.
La copia de todo lo tuyo se descarga desde el panel de cuenta, y la supresión se pide desde ahí mismo. También contestamos a eso por correo.